jueves, 12 de enero de 2017

Más raros que un perro verde. Extravagancias de los escritores.

Los escritores son gente normal. Os lo juro. Aunque se inventen historias, aunque vivan de contarte mentiras, no dejan de ser personas como vosotros o como yo. Se levantan, trabajan, se van de vacaciones, ríen, lloran… Y, como todas las personas normales, tienen manías. ¿O es que acaso vosotros no tenéis costumbres raras? ¿No salís de casa con el pie derecho? ¿No os ponéis la misma camiseta siempre que tenéis un examen importante? ¿No os rascáis la nariz cuando estáis pensando? Bueno, claro que hay rarezas y rarezas, no todo el mundo canta una saeta antes de irse a dormir, pero quien más quien menos tiene una manía que le avergüenza contar.

Los escritores, como son gente normal, tienen sus manías, pero si nos ponemos a investigar descubriremos que entre ellos hay auténticos bichos raros que sólo pueden escribir si cumplen con un determinado rito. Y la cosa va más allá de lo que podáis imaginar. ¿Creéis que sois raros? Pues preparaos.


Tullio Pericoli un escritor ante su máquina de escribir

viernes, 4 de noviembre de 2016

La noche que nació Frankenstein

Sin duda, era el momento y el lugar. Aquella noche, en algún momento entre el 15 y el 20 de julio de 1816, los astros estaban alineados para que la literatura de terror sufriera una sacudida histórica. El contexto histórico, el lugar y los protagonistas eran los adecuados. Y la influencia que tuvo en la literatura y en la cultura popular posterior es, simplemente, gigantesca. Y es que, ¿quién no conoce al monstruo creado con trozos de cadáveres? ¿Al doctor gritando: ¡Está vivo!, ¡está vivo!? Todo el mundo conoce la historia, ha visto películas, incluso parodias. Cientos de obras modernas se inspiran en Frankenstein.

Vamos por partes. ¿Cuál era el contexto histórico? Estamos en 1816. Las guerras napoleónicas han dejado Europa devastada. Pero si por algo se recuerda este año es por ser el Año Sin Verano. Al parecer, la descomunal erupción del volcán Tambora, en Indonesia, sumada a un descenso de la actividad solar, provocaron que el verano en el hemisferio norte fuera frío, lluvioso y desapacible. Y si a eso le sumamos que la historia sucede en Suiza, hay que añadir nevadas y ventiscas.


Frankenstein
Este es el monstruo, no es Frankenstein. (Fuente).

lunes, 18 de julio de 2016

Donde dije Diego, digo dichos

En episodios anteriores de Palabros Encadenados hemos hablado de las frases hechas del español, y de sus curiosos orígenes. Las frases hechas también pueden llamarse modismos, y no hay que confundirlas con los refranes. Se caracterizan porque su significado no es el que se deduce de las palabras que lo forman (recordad “echar un polvo” o “poner los cuernos”) y porque no se pueden modificar. Normalmente, son imposibles de traducir a otras lenguas, aunque casi todas las lenguas tienen expresiones equivalentes. Vamos a continuar con ese tema, pero nos vamos a centrar en un tipo muy específico de frases hechas. Aquellas protagonizadas por personas. Ya sabéis, Perico el de los palotes (expresión ya usada en tiempos de Felipe II); o fulano y mengano (que vienen del árabe y significan “persona cualquiera” y “quien sea”).

Más feo que Picio: A principios del siglo XIX, durante la Guerra de la Independencia, vivió en Alhendín (Granada) un zapatero llamado Francisco Picio. No sabemos los delitos que cometió, pero sí sabemos que fue condenado a muerte. Poco antes de la ejecución, rezando en la capilla, le dieron la noticia de que acababa de ser indultado. Al parecer, la impresión que le causó la buena noticia fue tan grande que perdió todo el pelo, incluido el de las cejas y las pestañas, y su rostro se deformó con quistes y bultos.

No es Picio (aunque podría serlo), es El tío Paquete, de Goya.

lunes, 2 de mayo de 2016

El (errado) Día del Libro

Todos los años celebramos el Día del Libro el 23 de abril. El nombre oficial que le da la UNESCO es Día Mundial del Libro y del Derecho de Autor. Su objetivo es promover el fomento de la lectura y el respeto a los derechos de autor a nivel internacional. Aunque no todos los países lo celebran el mismo día, la fecha está bastante arraigada. La mayoría de naciones lo celebran en mayor o menor medida. En España, por ejemplo, es el día de entrega del Premio Cervantes, concedido por el Ministerio de Cultura y considerado el galardón más importante para autores en lengua castellana.

¿Por qué el 23 de abril? Bueno, seguro que la mayoría lo sabéis. El 23 de abril de 1616 murieron dos de los autores más importantes de la historia de la literatura. Ambos son el pilar sobre el que se asienta la literatura de sus respectivas lenguas, el español y el inglés. Me refiero, por supuesto, a Cervantes y a Shakespeare. Evidentemente, es una razón de peso. La conjunción cósmica de que fallezcan el mismo día del mismo año dos figuras del peso de estos dos es un milagro estadístico. ¡El mismo día del mismo año! También falleció ese mismo día del mismo año el Inca Garcilaso de la Vega, otro autor muy importante, aunque no tan conocido para el gran público. ¡Milagro! ¡Los tres el mismo día!

No creo en los milagros.

Cervates jauregui.jpg
Retrato de Cervantes atribuido a Juan de Jáuregui. No es su cara de verdad

domingo, 10 de abril de 2016

¿Lenguas muertas? No, lenguas moribundas

En nuestro planeta vivimos aproximadamente 7000 millones de personas, y hablamos unas 6000 lenguas. Un cálculo rápido nos dirá que la media sale a algo más de un millón de hablantes por cada lengua. Pero los números sólo son números, y la realidad es mucho más compleja: tenemos lenguas como el chino mandarín, hablado por más de 800 millones de personas, o el español, que tiene más de 550 millones de hablantes (si contamos también a los que la han estudiado); y tenemos otras habladas por apenas un puñado de gente. Las razones de esta desigualdad son profundas, y es difícil explicar por qué ocurre esto, pero hay que entender que las lenguas son organismos vivos: nacen, se desarrollan y, a veces, mueren. Además, no debemos olvidar que los seres humanos influimos en ellas: las leyes, las guerras y las ideas les afectan, y eso provoca que unas prevalezcan sobre otras.

Pero este artículo no va por ahí. Vamos a dar a conocer algunas lenguas minoritarias. Muy minoritarias. La leche de minoritarias. Porque, para que os hagáis una idea, una lengua que podríamos considerar poco extendida, por ejemplo, el gallego, es hablada por más de 2 millones de personas. Pero esto es una multitud comparado con los idiomas que vamos a estudiar en este artículo. ¿Cómo te sentirías si fueses el único hablante de tu lengua? Pues, aunque parezca increíble, es real. Y para descubrirlo, tenemos que hacer un viaje alrededor del mundo. Ale.

¿Seguro que por aquí se va al centro comercial? (Fuente).

martes, 22 de marzo de 2016

Un misterio de la leche: el manuscrito Voynich

Las ciencias tienen grandes misterios. El universo, en su inmensidad, esconde secretos que quizá nunca podamos descubrir. La historia también está llena de sucesos misteriosos que probablemente nunca podamos desvelar. El estudio de las lenguas, aparentemente, no es tan apasionante, pero de vez en cuando aparece algo tan misterioso, tan indescifrable, que tiene a lingüistas, historiadores y eruditos de muchos ámbitos completamente fascinados.

Y es que la palabra clave es esa: indescifrable. El enigma al que nos enfrentamos es un texto que, hasta el momento, nadie ha sido capaz de leer. Y mira que ha habido lenguas extrañas a lo largo de la historia. Pero, por desgracia, no tenemos una piedra Rosetta que nos ayude en esta ocasión. Hace 500 años que estamos intentando averiguar qué es lo que pone en ese texto, hasta ahora casi sin resultado. Se trata de uno de los mayores misterios de la lingüística. ¿Qué dice el manuscrito Voynich?

Qué bonito todo, ¿eh? (Fuente)

miércoles, 9 de marzo de 2016

Deshaciendo frases hechas

¿A qué no es lo mismo una hamburguesa con kétchup que sin él? ¿Y una ensalada sin aliño sabe igual? Los ingredientes son los correctos pero… falta algo. Pues el equivalente en las lenguas al kétchup y a los aliños son las frases hechas. Cuando estudiamos un idioma, aprendemos su gramática, su vocabulario, la pronunciación, etc. Pero, incluso aunque hablemos un idioma a un nivel avanzado, seguirá siendo una hamburguesa sin kétchup. Sólo saborearemos totalmente el valor de una lengua, su riqueza y sus matices, si conocemos sus frases hechas.

Y es que las expresiones populares son un campo mucho más profundo de lo que parece. Combina la lingüística con la historia y con la etnología (el estudio de las sociedades humanas), y nos ayuda a definir a los pueblos. Y además te ríes. Te ríes un montón, porque algunas expresiones tienen orígenes tan literarios, tan novelescos, tan cómicos, que parecen de mentira. Pero son de verdad.

Vamos a lo que importa. ¿De dónde vienen las frases hechas del español?

Menuda porra tengo. (Fuente).