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viernes, 4 de noviembre de 2016

La noche que nació Frankenstein

Sin duda, era el momento y el lugar. Aquella noche, en algún momento entre el 15 y el 20 de julio de 1816, los astros estaban alineados para que la literatura de terror sufriera una sacudida histórica. El contexto histórico, el lugar y los protagonistas eran los adecuados. Y la influencia que tuvo en la literatura y en la cultura popular posterior es, simplemente, gigantesca. Y es que, ¿quién no conoce al monstruo creado con trozos de cadáveres? ¿Al doctor gritando: ¡Está vivo!, ¡está vivo!? Todo el mundo conoce la historia, ha visto películas, incluso parodias. Cientos de obras modernas se inspiran en Frankenstein.

Vamos por partes. ¿Cuál era el contexto histórico? Estamos en 1816. Las guerras napoleónicas han dejado Europa devastada. Pero si por algo se recuerda este año es por ser el Año Sin Verano. Al parecer, la descomunal erupción del volcán Tambora, en Indonesia, sumada a un descenso de la actividad solar, provocaron que el verano en el hemisferio norte fuera frío, lluvioso y desapacible. Y si a eso le sumamos que la historia sucede en Suiza, hay que añadir nevadas y ventiscas.


Frankenstein
Este es el monstruo, no es Frankenstein. (Fuente).

viernes, 18 de diciembre de 2015

Colorín colorado, este cuento está cambiado

A cada uno le gustan un tipo de historias. De fantasía, de amor, de terror, históricas, de ciencia-ficción, de aventuras. También hay a quien no le gusta ninguna. Y sin embargo, hay una serie de historias que todos conocemos. Nos las han contado, las hemos leído, hemos visto películas, versiones, parodias. De cualquier manera, han llegado a nosotros. Nadie se escapa de los cuentos.

Los cuentos han sido, para muchos, el inicio del gusto por la lectura desde niños. Y sólo por eso ya se merecen un puesto importante en la historia de la literatura. Me refiero, claro, a los cuentos tradicionales, “de hadas”, como se les suele llamar. Son universales. Seguro que cualquiera de vosotros puede nombrar 9 o 10 sin tener que pensar demasiado.

Conocemos la mayoría de esos cuentos gracias a unos pocos autores. Los hermanos Grimm, Charles Perrault y Hans Christian Andersen son los más conocidos. Pero es muy importante aclarar que, especialmente Perrault y los Grimm, no eran escritores de cuentos. Eran recopiladores, es decir, recogían cuentos populares, que se transmitían de boca en boca, y los publicaban en forma de libro. Desde hace años, Disney ha convertido esos cuentos en películas infantiles de gran éxito.

Jacob y Wilhem Grimm. Adorables, ¿verdad? (Fuente)