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miércoles, 10 de febrero de 2016

A cada paso, salta un gazapo (parte 2)

Los medios de comunicación son una fuente inagotable de ejemplos para los cruzados de la lengua, como yo. Precisamente inauguré este blog con unas cuantas muestras de cómo no se debe escribir (puedes leerlo aquí). Hablamos en aquel artículo de errores ortográficos, y de puntuación pero, en realidad, los fallos más habituales no son culpa de las tildes o de las comas. El motivo es el más básico: no releer lo que se escribe. Dedicar apenas unos minutos a repasar el texto que acabamos de escribir evitaría la gran mayoría de meteduras de pata. Eso, o la presencia de un corrector (me refiero a un ser humano, no al corrector de Word).

Errores de elección de palabras

Y es que, como ya he dicho en alguna otra ocasión, hay veces en que lo que suena tan bien en nuestra cabeza no tiene ningún sentido en el papel (¿recordáis a la señora de 103 años que murió dos días consecutivos?). Mirad, por ejemplo, lo que hizo esta ambulancia.

domingo, 6 de diciembre de 2015

A cada paso, salta un gazapo

Ay, la prensa… No seré yo el que diga que los periodistas tienen problemas para escribir correctamente. Como decía Chiquito, “una mala tarde la tiene cualquiera”, y aquí todos tendríamos algo que callar. Pero la cuestión es que, por alguna razón (¿prisas por publicar?, ¿falta de cuidado?, ¿ausencia de correctores profesionales?), todos los días podemos encontrar errores lingüísticos en los medios de comunicación.

Ojo, que errores cometemos todos. Pero la cuestión es que esta gente vive de comunicar, y a veces leemos unas cosas que, más que informar, desinforman. Vamos a hacer un pequeño análisis, porque todos los errores no son iguales, y algunos son más fáciles de evitar que otros.

En primer lugar, es importante decir que hay gazapos que son simplemente eso, gazapos, es decir, descuidos, errores sin importancia, bailes de letras que se producen por accidente al escribir. No tienen más importancia que la de echarnos unas risas (o acojonar a los sorianos).


    
Fuente: Verne.