El español es una lengua latina, es decir, derivada del
latín. Todos lo hemos aprendido en el colegio. Está relacionada íntimamente con
otras lenguas latinas, como el francés, el italiano, el portugués, el catalán e
incluso el rumano. ¿Qué significa esto? Pues que nuestra gramática, especialmente
la sintaxis (la relación entre las
palabras para formar oraciones) se basa principalmente en la del latín, aunque
modificada y evolucionada.
Pero la gramática no es la única
parte importante en una lengua. La gramática está muy bien para los filólogos,
pero lo que las personas de a pie manejamos todos los días son las palabras, lo
que se llama el léxico. Y las
palabras pueden llegar a nosotros desde cualquier parte. Evidentemente, muchas
vienen del latín, o del griego, o del árabe, debido a los ocho siglos que
dominaron la Península. Pero las lenguas están vivas, se relacionan unas con
otras, y a veces, resulta que estamos utilizando palabras provenientes de los
lugares más insospechados.
Fuente: El curiosito
