martes, 22 de marzo de 2016

Un misterio de la leche: el manuscrito Voynich

Las ciencias tienen grandes misterios. El universo, en su inmensidad, esconde secretos que quizá nunca podamos descubrir. La historia también está llena de sucesos misteriosos que probablemente nunca podamos desvelar. El estudio de las lenguas, aparentemente, no es tan apasionante, pero de vez en cuando aparece algo tan misterioso, tan indescifrable, que tiene a lingüistas, historiadores y eruditos de muchos ámbitos completamente fascinados.

Y es que la palabra clave es esa: indescifrable. El enigma al que nos enfrentamos es un texto que, hasta el momento, nadie ha sido capaz de leer. Y mira que ha habido lenguas extrañas a lo largo de la historia. Pero, por desgracia, no tenemos una piedra Rosetta que nos ayude en esta ocasión. Hace 500 años que estamos intentando averiguar qué es lo que pone en ese texto, hasta ahora casi sin resultado. Se trata de uno de los mayores misterios de la lingüística. ¿Qué dice el manuscrito Voynich?

Qué bonito todo, ¿eh? (Fuente)

miércoles, 9 de marzo de 2016

Deshaciendo frases hechas

¿A qué no es lo mismo una hamburguesa con kétchup que sin él? ¿Y una ensalada sin aliño sabe igual? Los ingredientes son los correctos pero… falta algo. Pues el equivalente en las lenguas al kétchup y a los aliños son las frases hechas. Cuando estudiamos un idioma, aprendemos su gramática, su vocabulario, la pronunciación, etc. Pero, incluso aunque hablemos un idioma a un nivel avanzado, seguirá siendo una hamburguesa sin kétchup. Sólo saborearemos totalmente el valor de una lengua, su riqueza y sus matices, si conocemos sus frases hechas.

Y es que las expresiones populares son un campo mucho más profundo de lo que parece. Combina la lingüística con la historia y con la etnología (el estudio de las sociedades humanas), y nos ayuda a definir a los pueblos. Y además te ríes. Te ríes un montón, porque algunas expresiones tienen orígenes tan literarios, tan novelescos, tan cómicos, que parecen de mentira. Pero son de verdad.

Vamos a lo que importa. ¿De dónde vienen las frases hechas del español?

Menuda porra tengo. (Fuente).

miércoles, 24 de febrero de 2016

El día que a Agatha se le fue la olla

Si os preguntaran cuál es el escritor más traducido del mundo, ¿qué responderíais? A mí me lo preguntaron y dije que Shakespeare (¿realmente fue un autor?). Parece lógico ¿no? Otros dirán que Cervantes, Dumas, Dickens, o incluso Homero (si es que existió). Pues no es ninguno de esos. Desde los años 70, la Unesco lleva la cuenta exacta de cuántas traducciones se hace de cada autor (puedes consultarlo aquí), y la lista está llena de sorpresas. Shakespeare es el número 3; Dumas, el 13; Dickens, el 25; y el único autor en castellano de los 50 primeros es García Márquez, en un espectacular puesto 49. En las primeras posiciones aparece gente como Danielle Steele o Nora Roberts, autoras de novela rosa, e incluso algún escritor de cómics como René Goscinny. Pero la primera, la creadora que ha llegado a más rincones del mundo, es Agatha Christie.

La reina del suspense, la emperatriz de las historias detectivescas. Creadora de Hercules Poirot, icono de los investigadores solo superado por Sherlock Holmes. La gran dama de la vuelta de tuerca, del final inesperado. Agatha Christie (1890 – 1976) publicó más de 70 novelas, la gran mayoría de ellas historias de detectives, además de relatos, poemas y obras de teatro. Una de ellas, La ratonera, batió todos los récords, al representarse ininterrumpidamente desde 1952. ¡La han hecho más de 25 000 veces! Para que luego digan que Pretty Woman la repiten mucho.

Sonríe porque está pensando en asesinatos. (Fuente).

miércoles, 10 de febrero de 2016

A cada paso, salta un gazapo (parte 2)

Los medios de comunicación son una fuente inagotable de ejemplos para los cruzados de la lengua, como yo. Precisamente inauguré este blog con unas cuantas muestras de cómo no se debe escribir (puedes leerlo aquí). Hablamos en aquel artículo de errores ortográficos, y de puntuación pero, en realidad, los fallos más habituales no son culpa de las tildes o de las comas. El motivo es el más básico: no releer lo que se escribe. Dedicar apenas unos minutos a repasar el texto que acabamos de escribir evitaría la gran mayoría de meteduras de pata. Eso, o la presencia de un corrector (me refiero a un ser humano, no al corrector de Word).

Errores de elección de palabras

Y es que, como ya he dicho en alguna otra ocasión, hay veces en que lo que suena tan bien en nuestra cabeza no tiene ningún sentido en el papel (¿recordáis a la señora de 103 años que murió dos días consecutivos?). Mirad, por ejemplo, lo que hizo esta ambulancia.

miércoles, 3 de febrero de 2016

El código Napoleón: la Piedra Rosetta

A todo el mundo le fascina el antiguo Egipto. Es misterioso, exótico, sus monumentos son impresionantes. Napoleón no fue una excepción. Aunque escondía intenciones más prácticas, gracias a él (más o menos) pudimos descubrir muchas cosas hasta entonces desconocidas sobre el país de los faraones. Sin ir más lejos, su misteriosa escritura. Los jeroglíficos, esos dibujitos grabados en las paredes de los obeliscos en los que hay pájaros, hombrecitos, soles…

Vamos a aclarar las cosas. La escritura de los egipcios es más compleja de lo que parece (y ya parece la leche de compleja). En realidad, hay tres tipos de escritura: los jeroglíficos propiamente dichos; la escritura hierática, que era una forma abreviada de la jeroglífica usada para textos religiosos; y la demótica, que a su vez simplifica la hierática, y se utilizaba sobre todo para asuntos cotidianos.

Pajaritos, hombrecitos, barquitas... (Fuente)

miércoles, 20 de enero de 2016

Góngora vs Quevedo, el derby

El siglo XVII es conocido en España como el Siglo de Oro. Desde luego, en literatura, no ha habido en nuestro país un siglo ni siquiera comparable. Oído al parche: Cervantes, Lope de Vega, Góngora, Quevedo, Calderón de la Barca, Tirso de Molina o Juan Ruiz de Alarcón. Esta constelación de estrellas, este Dream Team de la pluma se concentró en un periodo que abarca, aproximadamente, desde 1580 hasta 1680. La poesía, la narrativa y el teatro alcanzaron su máxima expresión.

Sin embargo, todos estos autores no eran precisamente una pandilla de amiguetes. Las envidias, los éxitos y los fracasos hicieron mella en sus relaciones personales. El caso de Góngora y Quevedo es, sin duda, el mejor ejemplo. A todos nos han contado que se odiaban a muerte, que dedicaban interminables horas a escribir versos y más versos para insultarse y humillarse el uno al otro. Pues, ¿queréis saber un secreto? No fue para tanto.

El narizón contra el cuatro ojos

martes, 29 de diciembre de 2015

¡Esto está de cine!

El cine se inventó hace poco más de cien años, y desde entonces ha ido adquiriendo cada vez una importancia mayor en nuestras vidas. Se podría pensar que se trata de un simple entretenimiento, pero lo cierto es que su influencia en nuestra sociedad es mayor de lo que parece (pensad en lo que suponen las películas a nivel económico, sin ir más lejos). Culturalmente hablando, el cine ha desplazado al teatro como el espectáculo favorito de las masas y, por supuesto, eso ha influido en nuestra forma de expresarnos.

Cuando algo está bien hecho, decimos que está de cine o de película. Cuando alguien se inventa cosas y se deja llevar demasiado por la imaginación, le llamamos peliculero. Y no sólo eso. ¿Cómo olvidar expresiones tan hermosas y tan españolas como la cagaste Burt Lancaster o no te enrolles Charles Boyer?


Son estos señores. Lee sobre ellos aquí y aquí.